Los coches diésel generan más nervios que los de gasolina cuando se acerca la ITV. No es para menos: los controles de emisiones se han ido endureciendo con los años, y muchos conductores llegan a la inspección sin saber muy bien si van a pasar o no.
Si el tuyo es diésel y tienes la fecha cerca, vale la pena conocer de antemano dónde suelen fallar estos vehículos y qué puedes hacer para no tener que repetir la visita.
Qué miramos en la ITV en los vehículos diésel
Los motores diésel incorporan diferentes sistemas destinados a reducir las emisiones contaminantes, como el filtro de partículas (FAP o DPF), la válvula EGR o los catalizadores específicos. En la ITV comprobamos que todo esto funciona como debe y que el coche no supera los límites de contaminación que marca la normativa.
En los modelos más recientes, además, leen la centralita electrónica mediante el sistema OBD para detectar averías registradas, aunque el testigo no esté encendido en ese momento.
Los fallos más habituales
1. Exceso de humos
Es una de las causas más habituales de resultado desfavorable. Un vehículo que emite demasiado humo negro puede indicar problemas en la combustión, los inyectores, el turbo o el filtro de partículas.
2. Filtro de partículas obstruido
El filtro de partículas está diseñado para retener las partículas contaminantes generadas por el motor diésel. Cuando se obstruye, puede provocar pérdida de potencia, aumento del consumo y emisiones fuera de los límites permitidos.
3. Testigo de avería del motor encendido
Si el cuadro de instrumentos mantiene encendido el testigo MIL, el vehículo no superará la inspección.
4. Problemas en la válvula EGR
La válvula EGR ayuda a reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno. Cuando está sucia o averiada, puede provocar humos excesivos y fallos en el funcionamiento del motor.
5. Modificaciones no homologadas
Algunos propietarios eliminan el filtro de partículas o realizan modificaciones en la gestión electrónica del motor. Estas alteraciones pueden detectarse durante la inspección y dar lugar a un resultado desfavorable.
Consejos para preparar un coche diésel antes de la ITV
Lo más sencillo y útil a la vez es dar una vuelta por autovía antes de presentarte a la inspección. Media hora a revoluciones medias-altas hace que el sistema de escape se limpie y ayuda a que el filtro de partículas se regenere. Si tu coche es de uso urbano exclusivamente, esto marca una diferencia real.
Aparte de eso, revisa que no haya ningún testigo encendido, comprueba el estado del filtro de aire y del aceite, y si los inyectores llevan tiempo sin tocarse y el coche ya tiene cierto kilometraje, puede valer la pena revisarlos antes de la inspección.
¿Qué ocurre si no supero la ITV?
Tienes un plazo para reparar lo que hayan detectado y volver a pasar la revisión. Mientras tanto, solo puedes usar el coche para ir al taller y volver a la estación de ITV. No es el fin del mundo, pero sí una molestia evitable.
En definitiva, un diésel bien mantenido no tiene por qué dar problemas en la ITV. La mayoría de los suspensos se deben a descuidos que se pueden prevenir con un poco de atención antes del día de la inspección.